El factor humano en la era del algoritmo: La épica silenciosa de CLESAPE

CLESAPE es el resultado de una herencia que no podemos rifar. Porque cuando se apaga la luz, no nos salva un algoritmo ni una oficina comercial en la capital; nos salva el vecino que, desde 1958, decidió que la energía no era una mercancía, sino un derecho que se defiende entre todos.
29/04/2026Redacción InfoEstherRedacción InfoEsther
opinion CLESAPE
Hay una dimensión del cooperativismo que la frialdad de la técnica no logra capturar, pero que el testimonio de estos protagonistas puso de relieve: la existencia de un "rostro" detrás de la energía.

Por Sebastián Repetto (Editor de InfoEsther.com.ar)

En la mesa de Alerta Spoiler, el aire cambió cuando Adrián Medina y Néstor Sidotti dejaron de hablar de megavatios para hablar de personas. Hay una dimensión del cooperativismo que la frialdad de la técnica no logra capturar, pero que el testimonio de estos protagonistas puso de relieve: la existencia de un "rostro" detrás de la energía. En un mundo que tiende a la deshumanización digital, el cooperativista de CLESAPE se recorta como una figura casi anacrónica y, por eso mismo, imprescindible.

Escuchando a Adrian Medina, uno comprende que el gerente de una cooperativa no es un CEO de cristal. Es un equilibrista que debe gestionar la angustia del asociado frente a la quita nacional de subsidios, mientras sostiene la mirada de quien sabe que la institución es el único escudo que le queda al vecino.

Hay una épica en el trabajo del cooperativista que rara vez se narra: es la del técnico que sale en medio de la tormenta, la del administrativo que explica lo inexplicable y la del dirigente que, desde aquel pacto fundacional de 1958, entiende que su mandato no es el lucro, sino la continuidad de la vida en común.

El testimonio del Ingeniero Néstor Sidotti en el programa fue una pieza de honestidad intelectual. No ocultó las fragilidades de un sistema interconectado que a veces nos deja a oscuras por fallas en nodos ajenos.

Pero es ahí, en la crisis, donde la identidad de CLESAPE se agiganta. ¿Quién daría la cara por nosotros en una multinacional con sede en otra zona horaria? La cooperativa ofrece algo que el mercado no tiene en stock: responsabilidad situada. El pedido de informes a la EPE, impulsado junto a los productores locales, es el ejemplo perfecto de una institución que no se lava las manos, sino que se pone a la cabeza del reclamo regional.

Lo que estos invitados vinieron a decirnos, en el fondo, es que la obra de la tercer salida de la ET Cargill —ese proyecto ambicioso de un año de ejecución— no se levanta solo con cemento y cables. Se levanta con la convicción de quienes sienten que el territorio les pertenece. Valorar el trabajo de los cooperativistas es entender que ellos son los guardianes de una soberanía que empezamos a construir hace casi 70 años.

En tiempos de facturas dolorosas y discursos de odio fáciles, el testimonio en Alerta Spoiler fue un cable a tierra.

CLESAPE es el resultado de una herencia que no podemos rifar. Porque cuando se apaga la luz, no nos salva un algoritmo ni una oficina comercial en la capital; nos salva el vecino que, desde 1958, decidió que la energía no era una mercancía, sino un derecho que se defiende entre todos.

Defender el trabajo de la cooperativa es, en definitiva, defendernos a nosotros mismos.

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